El pasado sábado 4 de octubre, como cada año por estas fechas, volvimos a unirnos en la vigilia de apoyo bajo el lema: "CIE: Espacio de Deshumanización"

para hacer oración y visibilizar nuestro apoyo a las personas privadas de libertad en los CIE.

Este acto formó parte de la 111ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado que celebró la Iglesia en solidaridad con quienes arriesgan sus vidas para ejercer su derecho a migrar.

A través de la escucha de testimonios de voluntarios/as y personas internas, pudimos poner rostro y nombre al sufrimiento oculto tras los muros de los CIE. 

Este tipo de acciones ayuda a combatir la desinformación sobre la situación de migrantes y refugiados en nuestro país, a contrarrestar los mensajes de odio y criminalización y a ser mensajeros y mensajeras de esperanza. Algunos de esos mensajes son:

... a las Administraciones y al Ministerio del Interior:

Revisar la existencia de los CIE como herramientas en la política migratoria, incorporando una mirada de acogida y acompañamiento; y publicando información y datos que garanticen la transparencia de su gestión.

Impulsar entornos seguros de convivencia y una asistencia sanitaria normalizada que cuente con atención a la salud mental.

.... a la abogacía y el poder judicial

Profundizar en una asistencia legal de calidad, ágil y accesible, que humanice los procedimientos y garantice la tutela judicial y la dignidad de las personas

... a diputados/as y grupos políticos

Iniciar un debate profundo y reflexionado sobre la detención, privación de libertad y repatriación que implique a todos los grupos políticos y humanice las políticas de gestión de las migraciones.

.... a la sociedad y la Iglesia

Permanecer en la tarea de ser mensajeros y mensajeras de esperanza, sumándonos a iniciativas de hospitalidad, motivando alianzas y posicionamientos sólidos ante las vulneraciones de derechos humanos. Sosteniendo la tarea de caminar junto a las personas migrantes que habitan en nuestros barrios y tratándolos como nuestros hermanos y hermanas.