Mary Ward
Hay personas cuya vida sigue iluminando el camino siglos después.
Mary Ward es una de ellas.
Mary Ward (1585-1645) fue una mujer adelantada a su tiempo, no solo fundó una congregación, abrió un camino nuevo para las mujeres en la Iglesia. En una época marcada por profundas limitaciones para las mujeres, soñó con una comunidad de religiosas libres para servir allí donde las necesidades fueran mayores.
Nacida en Inglaterra en una familia católica perseguida, descubrió que su vocación no encajaba en los modelos religiosos existentes. Con valentía y profunda confianza en Dios, abrió un camino nuevo junto a un grupo de compañeras, convencida de que las mujeres podían contribuir plenamente a la misión de la Iglesia.
Inspirada por la espiritualidad de san Ignacio de Loyola, propuso una forma de vida apostólica semejante a la de los jesuitas: sin clausura, disponible para la misión y centrada en la educación, la evangelización y el servicio.
Su visión encontró incomprensiones y resistencias. Fue perseguida, encarcelada y vio cómo su obra era oficialmente suprimida. Sin embargo, nunca perdió la confianza en Dios ni abandonó su convicción de que «las mujeres en el futuro harán mucho».
Lo que en su tiempo parecía un fracaso acabó convirtiéndose en una semilla fecunda. Hoy su legado sigue vivo en la Congregación de Jesús y en miles de personas que continúan trabajando por la educación, la justicia, la dignidad humana y el cuidado de la fe en todo el mundo.
Sus valores siguen inspirándonos: libertad, justicia, alegría y sinceridad.
