Las hermanas CJ de Nepal han elaborado un boletín especial sobre las devastadoras inundaciones sufridas en su país el pasado 26 de agosto. En él, nos ponen al día de la situación y nos cuentan cómo están respondiendo a la tragedia ellas, religiosas y familia Mary Ward de la región de Nepal. La líder regional, Vinita Mazhuvancherry CJ, nos lo comparte pidiendo oraciones.

El 26 de agosto de 2026, Nepal sufrió unas devastadoras inundaciones, especialmente en el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera con China. En pocas horas, una enorme masa de agua, barro y escombros arrasó pueblos situados junto al río Bhote Koshi y otras zonas aguas abajo, destruyendo viviendas, puentes, carreteras, vehículos y otras infraestructuras. Las zonas más afectadas fueron Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Gorkha. Las cifras oficiales continuaban cambiando mientras avanzaban las labores de búsqueda y rescate.

Las hermanas CJ de Nepal han elaborado un boletín especial sobre este devastador suceso, para ponernos al día de la situación e informarnos de cómo están respondiendo ellas a la tragedia. La líder de la región de Nepal, Vinita Mazhuvancherry, nos lo comparte pidiendo oraciones. Merece la pena leerlo, está en inglés en este PDF.

Para quien no lo pueda leer, aquí hacemos un resumen:

El boletín señala que más de 1.200 personas han fallecido y más de 4.000 permanecen desaparecidas, mientras miles de viviendas han quedado destruidas o inhabitables. Detrás de estas cifras hay familias que esperan noticias de sus seres queridos y comunidades que han perdido sus hogares y medios de vida. Entre ellas, la hermana Polrani, de la Congregación de Jesús, que sigue esperando noticias de familiares desaparecidos.

Ante la tragedia, la CJ en Nepal comenzó por la oración. Toda la familia de St. Mary’s se reunió en una celebración de oración y recuerdo por las personas fallecidas y por las familias que continúan sufriendo. La oración dio paso al discernimiento y, posteriormente, a la acción.

Al quinto día, la Congregación adquirió alimentos y otros productos esenciales para las familias afectadas y, siguiendo las indicaciones de las autoridades, entregó un camión de ayuda al Disaster Management Centre de Samakhusi, en Katmandú, para que los materiales pudieran distribuirse a través de los mecanismos oficiales de ayuda. Además, la Congregación decidió aportar 10 lakhs de rupias nepalesas (aproximadamente 5.700 €) al Fondo de Ayuda para Desastres Naturales del Primer Ministro de Nepal. La entrega tuvo lugar con la presencia del ministro de Finanzas, Dr. Swarnim Wagle, y del secretario del Ministerio de Finanzas. También se canalizó ayuda a través de la Nepal Jesuit Society (NJS).  

Una respuesta especialmente significativa llegó de las familias y estudiantes de St. Mary’s, Jawalakhel. Los niños y sus familias comenzaron a recoger ropa de abrigo y camisetas, platos, utensilios de cocina, productos de higiene, alimentos, cubos, tazas, cucharas, cepillos y pasta de dientes y otras necesidades básicas. Un benefactor aportó además una gran cantidad de ropa confeccionada para las personas damnificadas. Los materiales permanecen preparados para ser trasladados a las zonas afectadas cuando las carreteras sean accesibles y seguras.

El desastre ha recordado a la Congregación que la solidaridad no consiste simplemente en sentir compasión por quienes sufren, sino que implica escuchar, discernir y actuar. Aunque no sea posible reconstruir una aldea o recuperar a todas las personas desaparecidas, sí es posible rezar, compartir, dar, acompañar y permanecer al lado de quienes sufren. La suma de muchos pequeños gestos puede convertirse en algo mucho mayor.

La reconstrucción será larga. La Congregación de Jesús en Nepal expresa su deseo de seguir cerca de las personas afectadas no solo durante los primeros días de la emergencia, sino también durante todo el proceso de recuperación.

El boletín concluye invitando a toda la familia de la Congregación a recordar especialmente en sus oraciones a Nepal, a las personas afectadas, a quienes han perdido a sus seres queridos y a quienes continúan desaparecidos, pidiendo que quienes sobrevivan encuentren fuerza para comenzar de nuevo y que Nepal pueda levantarse con coraje, compasión y solidaridad.