Espiritualidad y Carisma
La espiritualidad no es algo separado de la vida. Es la manera de mirar el mundo, de relacionarnos con Dios, con las personas y con la creación, y de responder a lo que cada día nos pide.
Nuestra espiritualidad hunde sus raíces en la experiencia de san Ignacio de Loyola y en la intuición de Mary Ward, que descubrió un modo de seguir a Jesús marcado por la libertad, el discernimiento y la disponibilidad para ir allí donde la necesidad es mayor.
Creemos que Dios puede encontrarse en todas las cosas. Por eso aprendemos a discernir antes de actuar, buscando reconocer dónde podemos servir mejor y cómo responder con fidelidad a las necesidades de nuestro tiempo.
Mary Ward nos dejó un modo de vivir que sigue inspirándonos hoy. Lo resumimos en cuatro palabras que expresan nuestro carisma y orientan nuestras decisiones:

LIBERTAD
La libertad nace de una profunda confianza en Dios. Es una libertad interior que nos permite dejarnos conducir por el Espíritu, desprendernos de aquello que nos limita y estar disponibles para la misión allí donde más se nos necesita.

JUSTICIA
La fe nos impulsa a comprometernos con la dignidad de toda persona y con el cuidado de la creación. Buscamos construir relaciones justas, reconciliadas y fraternas, convencidas de que el Evangelio transforma también las estructuras de nuestro mundo.

SINCERIDAD
Mary Ward nos invitó a vivir con autenticidad e integridad. Como ella escribió: «Sé cómo te muestras y muéstrate como eres.» La sinceridad nos ayuda a vivir desde la verdad, con humildad, transparencia y coherencia.

ALEGRÍA
La alegría es el fruto de esta manera de vivir. No depende de que todo vaya bien, sino de la confianza en Dios, de la esperanza, del sentido del humor y de la certeza de que la vida tiene siempre una posibilidad nueva.
Nuestra espiritualidad nos invita a vivir con un corazón contemplativo en medio de la acción: atentas a la presencia de Dios en la vida cotidiana, abiertas a los demás y disponibles para colaborar en la construcción de un mundo más justo, humano y esperanzador.


